Institución Jesuíta

COMPAÑIA DE JESUS

La Compañía de Jesús (Societas Jesu, S.J.) es una orden religiosa de la Iglesia Católica fundada por san Ignacio de Loyola y otros nueve compañeros en 1540. Con cerca de 20.000 miembros, sacerdotes, estudiantes y hermanos, es la mayor orden de esa Iglesia hoy en día. Su formación dura más de 12 años;incluye estudios de Humanidades, Filosofía y Teología; además, los jesuitas en formación realizan tres años de “prácticas” (período de magisterio, regency en inglés) en colegios o en otros ámbitos (trabajo parroquial, social, medios de comunicación, etc). El estudio a fondo de idiomas, disciplinas sagradas y “profanas”, antes o después de su ordenación sacerdotal, ha hecho de los miembros de la SJ, durante casi cinco siglos, los líderes intelectuales del catolicismo.

Los jesuitas profesan los tres votos normales de la vida religiosa (obediencia, pobreza y castidad) además de un voto extra de obediencia al Papa, circa misiones. La educación, la reflexión teológica, las misiones y desde el siglo XX el apostolado social figuran entre las actividades usuales de sus miembros.

La Compañía de Jesús ha sido una organización que ha vivido entre la alabanza y la crítica, siempre en la polémica. Su lealtad incondicional al Papa les ha colocado en más de un conflicto: con la Inglaterra isabelina, frente al absolutismo español y del Rey Sol, con la Alemania de Bismarck, de donde fueron expulsados (durante el Kulturkämpf) y con los gobiernos liberales de diversos países en América y Europa, que también los persiguieron. Asimismo los regímenes comunistas de Europa Oriental y de China limitaron ampliamente su actividad a partir de 1945.

La espiritualidad de la Compañía de Jesús se fundamenta en el libro de los Ejercicios Espirituales, escritos por su Fundador. Se trata de uno de los clásicos de la espiritualidad católica. Esta espiritualidad también se caracteriza por la devoción a la Virgen María y a la persona de Cristo.

El cuarto voto compromete a los jesuitas a una especial fidelidad hacia la Santa Sede, estando dispuestos a ir adonde el Romano Pontífice considere necesario para el bien de la Iglesia Universal. La Fórmula del Instituto (aprobada por Julio III en 1540), su documento fundamental, dice: “servir siempre al Señor y a la Iglesia su Esposa, bajo el Romano Pontífice, Vicario de Cristo en la Tierra.”

La Compañía de Jesús desarrolló una actividad decisiva durante la Contrarreforma, sobre todo en los años inmediatamente posteriores al Concilio de Trento; reconquistaron para el catolicismo regiones protestantes como Baviera en el sur de Alemania, Hungría, Austria, Bélgica y el sur de Holanda. Su presencia en la educación occidental y en las misiones en Asia, África y América ha sido muy activa. Ha contado entre sus filas a una larga serie de santos, teólogos, científicos, artistas y humanistas: San Francisco Javier, Matteo Ricci, Francisco Suárez, Gabriel Vázquez, Luis de Molina, Christopher Clavius, San Pedro Claver, Eusebio Kino, Karl Rahner, Teilhard de Chardin, Bernard Lonergan, Carlo Maria Martini, Ignacio Ellacuría, Alberto Hurtado….

Capítulos notables de su historia han sido el origen y desarrollo de sus célebres Colegios y Universidades en Europa, la actividad misionera en la India, China y Japón, las reducciones del Paraguay, la exploración y evangelización del Canadá, del Mississippi y del Marañón, los conflictos teológicos con los protestantes y los jansenistas, su confrontación con la Ilustración, su supresión (1773) y su restauración (1814). En 1965 llegaron a su máxima expansión numérica: 36.000 jesuitas en más de un centenar de unidades administrativas (provincias y misiones). Los últimos dos Superiores Generales han sido Pedro Arrupe (español, 1965-1983) y Peter Hans Kolvenbach (neerlandés, 1983-2008, año en que presentará su renuncia por motivos de edad). El 7 de enero de 2008 se reunirá su Congregación General 35, que elegirá nuevo General y legislará sobre aspectos de la misión y carisma de la Orden.

EL NOMBRE DE “JESUITAS”

A los miembros de esta Orden se les llamó casi desde sus inicios, “jesuitas”. El nombre se empezó a utilizar en Alemania (como le hizo notar San Pedro Canisio a San Ignacio alrededor de 1550) y luego se extendió al resto de Europa. Ignacio de Loyola leyó durante su convalecencia en 1526 muchos libros piadosos, entre ellos la “Vida de Cristo” de Ludolfo de Sajonia, que estaba traducido por el franciscano fray Ambrosio Montesino. Ignacio de Loyola llegó a un capítulo que dice así:

“¡Jesús, Jesús, cuánto dice un nombre! Este nombre de Cristo es nombre de gracia; mas este nombre de Jesús es nombre de gloria. Por la gracia del bautismo se toma el nombre de cristiano y de la misma manera en la gloria celestial serán llamados los santos, jesuitas, que quiere decir salvados por la virtud del Salvador.”

Sin embargo, el término “jesuita”, que data del siglo XV y se refiere a alguien que usa demasiado o se apropia del nombre de Jesús, a veces con fines no muy rectos, nunca fue usado por Ignacio. Las Constituciones de la SJ hablan de “los de la Compañía”, y la Santa Sede, hasta los años 70, siempre habló de “los religiosos de la Compañía de Jesús”. El apelativo “jesuita” inicialmente les fue aplicado a los miembros de la Compañía de modo despectivo, pero con el paso del tiempo fue incorporado benignamente por los miembros y amigos de la Compañía. En Inglaterra solía aludirse a la Compañía como “la Sociedad”, debido a su mismo nombre (Societas Jesu).

El lema que usan los jesuitas es Ad maiorem Dei gloriam, también conocida por su abreviatura AMDG. En latín significa literalmente: «A la mayor gloria de Dios»

Las siglas IHS, tradicional monograma de la palabra Jesús (también simplemente IH), como XP lo es de Cristo, fue adoptado en su sello por Ignacio de Loyola, con lo que devino en símbolo de la Compañía.